ASPERGILOSIS PULMONAR NOSOCOMIAL.
GENERALIDADES


EPIDEMIOLOGÍA
        El Aspergillus s.p es un hongo ubicuo que normalmente se encuentra en la tierra, el agua y la vegetación podrida El Aspergillus s.p ha sido cultivado procedente de las siguientes localizaciones: del aire no filtrado, los sistemas de ventilación, del polvo contaminado desalojado durante la restauración y construción de un hospital, de las superficies horizontales, de la comida, y de las plantas de adorno (466).
        El Aspergillus fumigatus y el Aspergillus flavus son los Aspergillus s.p frecuentemente aislados en pacientes que tienen aspergilosis confirmada en laboratorio. La aspergilosis nosocomial ha sido reconocida cada vez más como una causa de enfermedad grave y causa de mortalidad en pacientes altamente inmunocomprometidos (por ejemplo: pacientes que reciben tratamiento quimioterápico y/o transplante de órgano, inclusive transplante de médula ósea por neoplasias hematológicas y otras neoplasias malignas) (468-472). La más importante infección nosocomial causada por el Aspergillus s.p es la neumonía (473, 474).
        Las epidemias hospitalarias de aspergilosis pulmonar han ocurrido primariamente en pacientes granulocitopénicos, especialmente los que estan en unidades de transplante de médula ósea (473-480). Aunque la aspergilosis invasiva ha sido descrita en receptores de transplante de órgano sólido (por ejemplo: corazón o riñón) (481-485), la incidencia de infección por aspergillus s.p en estos pacientes ha sido más baja que en receptores de transplante de médula ósea, probablemente porque la granulocitopenia es menos severa en receptores de transplante de órgano sólido y el uso de corticoides, especialmente en receptores de transplante renal, ha disminuido con la introducción de la ciclosporina (483, 486).
        La eficacia de las medidas de control de la infección, tales como la provisión de ambientes protegidos y la profilaxis con agentes antifúngicos, en prevención de la aspergilosis en receptores de transplante de órganos (sólido), no ha sido bien evaluada (483, 484, 486, 487). En un estudio de receptores de transplante cardíaco, usando sólo aislamiento de los pacientes, no se previno la infección fúngica (488).
        Los datos publicados sobre mortalidad atribuible a la aspergilosis pulmonar tienen diferencias dependiendo de la población de pacientes estudiados. Las cifras han sido tan altas como del 95% en receptores de transplante de médula ósea alogénica y en pacientes que tienen anemia aplásica, comparado con cifras del 13-80% en pacientes con leucemia (489-491).
       
PATOGÉNESIS
        En contraste con la mayoría de neumonías bacterianas, la ruta primaria de adquirir la infección por Aspergillus s.p es por inhalación de esporas micóticas. En pacientes gravemente inmunocomprometidos, la neumonía primaria por Aspergillus s.p resulta de la invasión de tejido pulmonar local (467, 474, 492). Posteriormente, el hongo se puede difundir vía sanguínea para involucrar a otros múltiples órganos profundos(467, 474, 493).
        El papel de la colonización nasofaríngea con Aspergillus s.p, como un paso intermedio antes de la enfermedad pulmonar invasiva, ha sido propuesto pero todavía queda aclararlo (494-496). A la inversa, la colonización del tracto respiratorio inferior por Aspergillus s.p ha predispuesto a los pacientes, especialmente a aquellos con enfermedad pulmonar preexistente (como por ejemplo: enfermedad obstructiva crónica, fibrosis quística, o tuberculosis invasiva), a la invasión pulmonar y/o infección diseminada (467, 474, 497).
       
DIAGNÓSTICO
        El diagnóstico de la neumonía causada por Aspergillus s.p, es con frecuencia difícil sin llevar a cabo procesos invasivos. Aunque el lavado broncoalveolar ha sido un test de screening útil (498-500), la biopsia pulmonar es todavía considerada la técnica más fiable (501).
        La demostración histopatológica de la invasión de tejido por hifas micóticas ha sido requerido junto con el aislamiento del Aspergillus s.p procedente de las secreciones de vías respiratorias porque este último, por él mismo, puede indicar colonización (502), sin embargo, cuando el Aspergillus s.p es cultivado del esputo de un paciente febril granulocitopénico que tiene un nuevo infiltrado pulmonar, es altamente probable que este infiltrado sea por una aspergilosis pulmonar (495, 503).
        Los cultivos rutinarios sanguíneos son extraordinariamente insensibles para detectar Aspergillus s.p (504), y la respuesta sistémica de anticuerpos en pacientes inmunocomprometidos no es, probablemente, un indicador fiable de infección (505-507). Están siendo desarrollados ensayos basados en antígenos serológicos en un intento de permitir el rápido y específico diagnóstico de infección por Aspergillus s.p; sin embargo, la utilidad clínica de tales ensayos no ha sido determinada (508, 509).
       
FACTORES DE RIESGO Y MEDIDAS DE CONTROL
        El primer factor de riesgo para la aspergilosis invasiva es la grave y prolongada granulocitopenia, tanto la enfermedad como la inducida por fármacos (510). Debido a que los receptores de un transplante de médula ósea experimentan el más severo grado de granulocitopenia, probablemente constituyan la población de más alto riesgo para desarrollar la aspergilosis invasiva (490, 511).
        La tendencia de los receptores de un transplante de médula ósea de contraer una granulocitopenia severa (menos de 1000 PMN/ul), está asociado con el tipo de injerto que ellos reciban. Aunque ambos receptores de transplante de médula ósea, autólogo y alogénico, son severamente granulocitopénicos por encima de 4 semanas tras el procedimiento de transplante, la enfermedad injerto contra huesped, aguda o crónica, tan sólo puede desarrollarse en receptores de transplante alogénico.
        Esta última podría ocurrir varios meses después del procedimiento, y la enfermedad y/o su tratamiento (el cual con frecuencia incluye altas dosis de corticosteroides, ciclosporina, y otros agentes inmunosupresores) podría causar granulocitopenia severa. Por consiguiente, en el desarrollo de estrategias para prevenir la infección invasiva por Aspergillus s.p en los receptores de transplante de médula ósea, el control de la infección de forma individual debe considerar expuestos a los pacientes al hongo durante y posteriormente al inmediato período post-transplante.
        Tras el alta hospitalaria, los pacientes (especialmente los receptores de transplante alogénico) puede seguir manifestando la granulocitopenia severa y, por lo tanto, son susceptibles a la exposición fúngica en casa y en el marco de los cuidados ambulatorios. Para ayudar a tratar el problema de la aspergilosis invasiva en los receptores de transplante de médula ósea, varios estudios están en desarrollo para evaluar nuevos métodos de:
  Aumentar la resistencia del huésped contra infecciones invasivas fúngicas (y otras). 
  Eliminar o dominar la colonización por hongos del tracto respiratorio superior. 
        Estos métodos incluyen, respectivamente, el uso de factores estimulantes de colonias de granulocitos y la aplicación intranasal de anfotericina B o la quimioprofilaxis con antifúngicos vía oral o sistémica (466,512-515). Para los receptores de transplantes sólidos, los factores de riesgo de la aspergilosis invasiva no han sido estudiados tan extensamente. En un estudio de receptores de transplante de hígado, influyen como factores de riesgo de la aspergilosis invasiva por Aspergillus s.p la administración de esteroides y agentes antimicrobianos en el preoperatorio y postoperatorio, y la duración prolongada de la cirugía del transplante (516).
        La presencia de aspergilli en el ambiente hospitalario es el más importante factor de riesgo extrínseco para la infección invasiva oportunista (517, 518). Los disturbios ambientales causados por las actividades de construcción y/o renovación en y alrededor de los hospitales aumenta marcadamente el número de las esporas de Aspergillus s.p en al aire de dichos hospitales y estas actividades han sido asociadas con la aspergilosis nosocomial (476, 478, 479, 519-522).
        La aspergilosis en pacientes inmunodeprimidos también ha sido asociada con otros reservorios ambientales de los hospitales. Dichos reservorios incluyen: los materiales para extinción de incendios, la madera húmeda, y los excrementos de pájaros en los conductos de ventilación del aire (478, 523, 524). Un único caso de neumonía nosocomial por Aspergillus s.p es con frecuencia difícil de vincular con una específica exposición ambiental.
        Sin embargo, casos adicionales pueden quedar indetectados sin una búsqueda activa que incluya: una revisión retrospectiva de los registros microbiológicos, histopatológicos y las autopsias; la notificación por parte de los profesionales clínicos dedicados de sus pacientes de alto riesgo; y el establecimiento de un sistema de vigilancia prospectiva de casos adicionales. Cuando los casos adicionales son detectados, la probabilidad de que las fuentes ambientales hospitalarias de Aspergillus s.p puedan ser identificadas aumenta (476, 478, 519-524).
        Investigaciones previas han demostrado la importancia de las actividades de construcción y/o la contaminación por hongos de los sistemas de conducción del aire en el hospital como las mayores fuentes de epidemias (473, 476 ,519-523). Nuevas técnicas moleculares (como el cariotipaje {525} y perfil de DNA endonucleasas, el cual está actualmente disponible para A. Fumigatus {526}) puede ayudar sustancialmente en la identificación de la fuente de una epidemia. Las epidemias de aspergilosis invasiva refuerzan la importancia de mantener un ambiente tan libre como sea posible de esporas de Aspergillus s.p para los pacientes que tengan una granulocitopenia severa.
        Para alcanzar este objetivo, servicios especializados en muchos grandes hospitales, particularmente en los servicios de transplante de médula ósea, han instalado "ambientes protegidos" para el cuidado de sus pacientes de alto riesgo con severa granulocitopenia y han incrementado su vigilancia durante las actividades de construción y las actividades de mantenimiento rutinario de los sistemas de filtración y ventilación del aire para prevenir a estos pacientes la exposición a las ráfagas de esporas de hongos que se originan (476, 478, 519-523, 527-532).
        Aunque la exacta configuración y las especificaciones de los considerados ambientes protegidos puedan ser distintos entre hospitales, tales áreas de cuidado de pacientes son construidas para minimizar el recuento de esporas micóticas en el aire de mantenimiento:
  Filtración del aire entrante usando eficientes filtros de partículas de aire (HEPA) localizados en sitios centrales o en puntos de "alta circulación", los cuales son capaces de llevarse el 99,97% de partículas iguales o mayores de 0,3 cm. de diámetro.  
  Circulación directa del aire por la habitación (por ejemplo, desde la entrada de la habitación, a través del paciente, y salir por el lado opuesto de la habitación).  
  Presión relativa positiva de aire desde la habitación al pasillo. 
  Buen sellado de las habitaciones.  
  Alto ritmo de recambio del aire de la habitación (con un rango: de 15 a más de 400 cambios por hora), aunque la renovación del aire con niveles de ritmo altos pueden producir problemas de confort del paciente (473, 528-530, 532-534). 
       
El más viejo y estudiado ambiente protegido es una habitación con flujo de aire laminar. Tal ambiente consiste en una batería de filtros HEPA a lo largo de una pared completa de la habitación; el aire es bombeado a través de estos filtros y entra en la habitación a una velocidad uniforme (más de 90 o menos de 120 pies/minuto), forzando que el aire se mueva con un patrón laminar o al menos unidireccional (535).
        El aire normalmente sale por el extremo opuesto de la habitación, y ritmos ultrarrápidos de recambio del aire son alcanzados (de 100 a 400 cambios de aire por hora) (473, 527). Los efectos netos son esencialmente: aire estéril en la habitación, mínimas turbulencias de aire, mínimas oportunidades para los microorganismos de almacenarse, y un ambiente constantemente limpio (473).
        El sistema de flujo de aire laminar es efectivo en disminuir o eliminar el riesgo de aspergilosis nosocomial en pacientes de alto riesgo (473, 528, 532, 534). Sin embargo, como tal sistema es costoso de instalar y mantener. Sistemas alternativos menos costosos con más bajo ritmo de recambio del aire (de 10 a 15 cambios por hora) han sido usados en algunos hospitales (529, 530, 536). Sin embargo, los estudios que comparan estos sistemas alternativos con los sistemas de flujo de aire laminar en la eliminación de las esporas de Aspergillus s.p y la prevención de la aspergilosis nosocomial, son limitados.
        Un hospital que empleaba ventilación de flujo a través, filtros HEPA, y 15 cambios de aire por hora, informó que los casos de aspergilosos nosocomial habían ocurrido en pacientes que habitaban estas habitaciones, aunque la cifra fue más baja (3,4%) (530, 536). Sin embargo estas infecciones habían sido causadas por A. Flavus, una especie que no fue aislada en el aire de la habitación, sugiriendo que los pacientes estuvieron probablemente expuestos a las esporas del hongo cuando se les permitía salir de sus habitaciones (530).
        El "cobre-8-quilinolato" fue usado en superficies contaminadas con Aspergillus s.p para controlar un brote de aspergilosis (537), y ha sido incorporado en el material a prueba de incendios de un recién hospital construido para ayudar a disminuir la carga de esporas del ambiente (530); sin embargo, su general aplicabilidad no ha sido establecida.