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5.- RECOMENDACIONES PARA EVITAR
O DISMINUIR LA INFECCIÓN NOSOCOMIAL
ASOCIADA A SONDAJE URINARIO


5.1.- INTRODUCCIÓN
        La infección del tracto urinario (ITU) constituye el tipo más frecuente de infección Nosocomial. La mayor parte de estas infecciones se asocian a instrumentación del tracto urinario, principalmente sondaje uretral. La incidencia de bacteriuria en pacientes cateterizados durante un período de 2 a 10 días es del 26%, aumentando un 5% por cada día de instrumentación.
        Las complicaciones del sondaje de corta duración incluyen infección del tracto urinario (ITU), pielonefritis aguda, bacteriemia, generalmente asintomáticas, e incluso la muerte; y en sondajes a largo plazo, además, otras complicaciones como obstrucción del catéter, formación de cálculos, infecciones periurinarias locales, pielonefritis crónicas, insuficiencia renal, y cáncer vesical. Se especifican las normas que recomienda el CDC (Centers for Disease Control and Prevention) en las siguientes categorías:
       
Categoría IA
        Muy recomendadas a todos los hospitales, y basadas en estudios epidemiológicos y experimentales bien diseñados.
       
Categoría IB
        Muy recomendadas a todos los hospitales, basadas en algunos estudios epidemiológicos, clínicos o experimentales y fuertes fundamentos teóricos.
       
Categoría II
        Se sugiere su implantación en muchos hospitales, basado en una fuerte justificación teórica, en estudios clínicos o epidemiológicos sugestivos o en estudios definitivos aplicables a algunos hospitales, pero no a todos. Por tanto, se debe restringir esta instrumentación a las situaciones en las que esté indicado, valorándose su retirada tan pronto su uso se considere innecesario. (IA).
       
5.2.- RECOMENDACIONES GENERALES

       
Indicación de sondaje urinario

  Obstrucción urológica de naturaleza orgánica.
  Retención urinaria aguda o crónica.
  Intervención quirúrgica de duración mayor de 120 minutos, o cirugía urológica o abdomino-perineal (duración máxima del sondaje 48 h).
  Medición de la diuresis en pacientes en situación crítica. El sondaje urinario se debe evitar como forma de obtener cultivos de orina u otras determinaciones bioquímicas en pacientes con micción espontánea. No está indicado en el control de la incontinencia urinaria, donde se han de utilizar colectores externos o pañales.

5.3.- TÉCNICA DE SONDAJE
       
Preparación del campo

  Lavado antiséptico de manos antes y después de la colocación del sondaje, y uso de guantes estériles para evitar la contaminación exógena. (IA)
  Antisepsia del meato urinario previa a la inserción del catéter, para reducir el número de microorganismos del meato urinario que pueden introducirse en la vejiga con la sonda. (IB)
  Colocación de paño verde fenestrado estéril para evitar contaminación de zonas anexas. (IA).

Introducción de la sonda urinaria
  Elección de la sonda adecuada al calibre de la uretra para minimizar el trauma mecánico. (IB).
  Utilización de lubricante urológico para facilitar la penetración de la sonda (envases de un solo uso). (IB).
  Uso de catéteres de silicona, por menor adherencia de incrustaciones intraluminales, en sondajes de larga duración.

Fijación de la sonda

  Fijación interna por inflado del globo de la sonda. (IA).
  Fijación externa con esparadrapo dirigido hacia la zona periumbilical en varones y hacia la fosa iliaca en mujeres. (IA).
  La fijación, además de disminuir el movimiento y la tracción uretral, reduce el mecanismo de penetración extraluminal de los microorganismos a la vejiga urinaria.

Conexión de la sonda con el sistema de drenaje
        Utilización de sistemas de drenaje cerrados con válvula para evitar la ascensión intraluminal de los microorganismos a la vejiga. (IA).

Colocación del sistema de drenaje urinario

        La bolsa colectora siempre debe encontrarse por debajo del nivel de la vejiga del paciente, aunque el sistema tuviera válvula, para evitar el reflujo de la orina y el mecanismo de ascensión intraluminal de los microorganismos a la vejiga. (IA) .        

5.4.- MANTENIMIENTO Y ATENCIÓN DEL ENFERMO
CON SONDA URINARIA

       
Sondaje de corta duración (sondaje menor de 30 días)
  El sondaje urinario debe retirarse lo antes posible. En enfermos quirúrgicos no se ha de mantener más de 48 horas, post-intervención, salvo que se presente alguna complicación clínica con compromiso de la situación hemodinámica. (IA).
  Se recomienda la utilización de sistemas de drenaje cerrados. (IA).
  No desconectar el sistema de drenaje cerrado, salvo si se necesitan lavados vesicales. (IA).
  No existe evidencia probada que aconseje el cambio sistemático del drenaje si se rompe la técnica aséptica, u ocurre desconexión accidental del sistema.

Para el mantenimiento del flujo urinario deben tenerse en cuenta las siguientes medidas:
  Evitar la obstrucción mecánica externa del sistema. (IA).
  Evacuación de la orina regularmente por la llave situada en la parte inferior de la bolsa colectora mediante técnica aséptica, recogiéndose en un contenedor no estéril individual para cada paciente. (IA).
  La obtención de muestras de orina del sistema para microbiología y bioquímica debe realizarse mediante técnica y material estéril. (IA).
  La extracción de muestras de pequeño volumen (para microbiología) se realizará a través de la válvula más próxima a la sonda mediante punción con aguja y jeringa estéril previa desinfección.
  La obtención de muestras de mayor volumen (para bioquímica) se efectuará a través de la válvula de la bolsa colectora o llave distal.
  Se evitarán realizar lavados vesicales salvo que se prevea la obstrucción del sistema de drenaje (caso de hemorragia en cirugía prostática o vesical) para evitar romper el sistema de drenaje cerrado. (IB.)
  Las irrigaciones vesicales con antimicrobianos no han demostrado ser útiles como medida de reducción de la infección asociada a catéteres. (IB).
  Desinfección de la junta de unión del catéter urinario previa a su desconexión, si se hubiera de desconectar por una causa concreta. (II).
  No realizar cambios sistemáticos de sonda urinaria o sistema de drenaje a plazos de tiempo prefijados. Se cambiará cuando el flujo urinario esté interrumpido o en caso de infección. (IB).
  Las bolsas de drenaje deberán cambiarse cuando se cambia de sonda, si se rompen, presentan escapes, o cuando se acumulan sedimentos en exceso o adquieren un olor desagradable.
  El lavado del meato urinario se realizará por higiene del enfermo, para disminuir la irritación y las incrustaciones, ya que los lavados diarios más la aplicación local de antisépticos en el meato urinario no se han encontrado efectivos en la reducción de la infección asociada a catéter en pacientes con sistemas de drenaje urinario cerrado. (IB).
       
Sondaje larga duración (sondaje mayor de 30 días)
  Cuidados idénticos al caso anterior. El enfermo debe hacer la higiene corporal normal de forma diaria.
  Se recomienda la ingesta diaria de más de 1,5 L de agua para disminuir las incrustaciones intraluminales al diluir la concentración de minerales, y también es menor el número de microorganismos por mililitro de orina.
  Es recomendable que las sondas urinarias de estos pacientes sean de silicona o de látex recubierto de silicona, porque este material adhiere menos incrustaciones intraluminales.
  Puesto que su duración es muy variable (depende esencialmente del cuidado), no se recomiendan los intervalos fijos para el cambio de sonda, sino evaluar periódicamente su funcionamiento.

Se procederá al cambio del catéter sólo cuando:
  Se palpen incrustaciones.
  La obstrucción no se corrija con los lavados vesicales.
  Ante la presencia de rebosamiento de orina, una vez descartados la utilización de un catéter demasiado ancho, un balón de fijación muy hinchado, el estreñimiento o tratadas las contracciones involuntarias del detrusor.
  Una alternativa al sondaje permanente es el sondaje intermitente previo adiestramiento del enfermo, que conlleva menor número de infecciones urinarias.