Buscador:

       
       


7.- RECOMENDACIONES PARA LA PREVENCIÓN
DE LAS NEUMONÍAS NOSOCOMIALES


7.1.- INTRODUCCIÓN
        Las infecciones del tracto respiratorio continúan siendo un problema importante en los paciente hospitalizados ocupando el segundo lugar en frecuencia entre las infecciones nosocomiales. Dentro de éstas la neumonía se ha convertido en causa frecuente de morbilidad y mortalidad hospitalaria. Los niños, los mayores de 65 años, los inmunodeprimidos, la patología cardiopulmonar de base y la respiración asistida son factores que determinan un mayor riesgo de adquirir una neumonía Nosocomial.
        Para hacer frente a la tendencia creciente de esta patología es necesario insistir en las medidas de prevención de la enfermedad y asegurar su cumplimiento. Ese es el objetivo de las recomendaciones que a continuación se exponen. Se especifican las normas que recomienda el CDC (Centers for Disease Control and Prevention) en las siguientes categorías:
       
Categoría IA

        Muy recomendadas a todos los hospitales, y basadas en estudios epidemiológicos y experimentales bien diseñados.
       
Categoría IB

        Muy recomendadas a todos los hospitales, basadas en algunos estudios epidemiológicos, clínicos o experimentales y fuertes fundamentos teóricos.
       
Categoría II
        Se sugiere su implantación en muchos hospitales, basado en una fuerte justificación teórica, en estudios clínicos o epidemiológicos sugestivos o en estudios definitivos aplicables a algunos hospitales, pero no a todos.

7.2.- MEDIDAS GENERALES
        Se realizará una limpieza completa (incluyendo secado) de todo el equipo que vaya a ser esterilizado o desinfectado (IA). Después de la desinfección del equipo y material reutilizable utilizado para vías respiratorias bajas, debe emplearse agua estéril para el aclarado (IB).        

7.3.- MEDIDAS ESPECÍFICAS
       
Respiradores mecánicos, humidificadores e intercambiadores
de calor-humedad

       
Respiradores mecánicos
        No es necesario esterilizar o desinfectar rutinariamente la maquinaria interna de los respiradores mecánicos a excepción del circuito expiratorio interno que será sometida a esterilización o a desinfección de alto nivel (sumergiendo en una solución de glutaraldehido al 2% durante 20 minutos y aclarando posteriormente con agua estéril) (IA).
        Circuitos de respiradores con humidificadores-condensadores higroscópicos o intercambiadores de calor-humedad:
        Se debe cambiar el humidificador-condensador higroscópico o intercambiador de calor-humedad trascurridas 24 horas (instrucciones del fabricante), así como siempre que se detecte un acúmulo de secreciones en el mismo.
        No se debe cambiar rutinariamente la tubuladura o tubo corrugado, conectada a un humidificador-condensador higroscópico o intercambiador de calor-humedad, mientras esté en uso en un paciente (IB).
        No es preciso utilizar filtros bacterianos, salvo cuando no sea posible utilizar tubuladuras estériles para cada paciente.
       
Humidificadores de pared (caudalímetros)
        Se cambiarán las tubuladuras, gafas nasales y las mascarillas, entre usos por diferentes pacientes (IB).
        Los caudalímetros se limpiarán y desinfectarán cada 24 horas y entre pacientes.
        Es necesario utilizar agua estéril para llenar el depósito de los caudalímetros (Real Decreto 909/2001 del 27 de Julio).
       
Nebulizadores de medicación de pequeño volumen (5-30 ml)
        Se deben desinfectar (sumergiendo en una solución de glutaraldehido al 2% durante 20 minutos, aclarando posteriormente con agua estéril) y secar con aire los nebulizadores de medicación de pequeño volumen entre tratamiento de un mismo paciente (IB).
        Entre pacientes se deben reemplazar los nebulizadores por aquellos que han recibido esterilización o desinfección (sumergiendo en una solución de glutaraldehido al 2% durante 20 minutos y aclarando posteriormente con agua estéril)(IB).
        Se debe utilizar para la nebulización únicamente líquidos estériles y administrar estos de una forma aséptica (IA).
        Si se utilizan viales de medicación de múltiples dosis, se deberán manipular, dispensar y almacenar de acuerdo con las instrucciones del fabricante y de forma aséptica (IB).
       
Nebulizadores de gran volumen y carpas
        No se utilizaran para el aire de la habitación humidificadores ambientales que creen aerosoles (p.ej. por ultrasonidos) y que por tanto son realmente nebulizadores, a menos que puedan ser esterilizados o desinfectados (sumergiendo en una solución de glutaraldehido al 2% durante 20 minutos y aclarando posteriormente con agua estéril) diariamente y rellenados únicamente con agua estéril (IA).
        Los nebulizadores de gran volumen que son utilizados para terapias inhalatorias, se deben esterilizar o someter a desinfección (sumergiendo en una solución de glutaraldehido al 2% durante 20 minutos y aclarando posteriormente con agua estéril) entre pacientes y cada 24 horas de utilización por un mismo paciente.(IB).
        Los nebulizadores de carpa, tiendas de oxígeno y sus reservorios, se limpiarán cada 24 horas, cuando lo utilice un mismo paciente. Entre pacientes se esterilizará o desinfectará (sumergiendo en una solucion de glutaraldehido al 2% durante 20 minutos y aclarando posteriormente con agua estéril (IB).
       
Otros instrumentos utilizados para terapias respiratorias
        Las bolsas Ambu y sus conexiones, se deben esterilizar o someter a desinfección (sumergiendo en una solución de glutaraldehido al 2% durante 20 minutos y aclarando posteriormente con agua estéril) entre pacientes (IA).
        Las palas de los laringoscopios, se limpiaran y desinfectarán (sumergiendo en una solución de glutaraldehido al 2% durante 20 minutos y aclarando posteriormente con agua estéril) entre pacientes (IB).
       
Aparatos de anestesia y sistemas de respiración o circuitos de pacientes
        No es necesario esterilizar o desinfectar rutinariamente la maquinaria interna de los equipos de anestesia a expcepción del circuito expiratorio interno, que será sometida a esterilización o a desinfección de alto nivel (sumergiendo en una solución de glutaraldehido al 2% durante 20 minutos y aclarando posteriormente con agua estéril). (IA).
        Los componentes reutilizables de los sistemas respiratorios o circuitos de pacientes (p.ej. tubo traqueal o máscara facial, tubuladuras de respiración inspiratorias y expiratorias, piezas en "y", humidificador y tubuladuras) se deberán limpiar y después esterilizar o someter a desinfección de alto nivel (sumergiento en una solución de glutaraldehido al 2% durante 20 minutos y aclarando posteriormente con agua estéril) entre usos por diferentes pacientes. (IB).
        No es preciso utilizar filtros bacterianos salvo cuando no sea posible utilizar tubuladuras estériles para cada paciente.
        Se debe purgar y eliminar periódicamente cualquier condensación que se deposite en la tubuladura de un circuito de respiración, cuidando que la condensación no drene hacia el paciente. Después de realizar este procedimiento o de manipular el líquido, se realizará un lavado higiénico de manos (IB).
       
Equipo para la medición de la función pulmonar
        No es necesario esterilizar o desinfectar rutinariamente la maquinaria interna de los aparatos de medición de la función pulmonar entre usos por diferentes pacientes (II).
        Las boquillas y tubuladuras reutilizables, se deben esterilizar o someter a desinfección entre pacientes (IB). Los respirómetros portátiles, sensores de oxígeno, y otros dispositivos respiratorios se deben esterilizar o someter a desinfección entre pacientes (IB).
       

7.4.- INTERRUPCIÓN DE LA TRANSMISIÓN DE LAS BACTERIAS
DE PERSONA A PERSONA

       
Lavado de manos
        Las manos se deben lavar después del contacto con mucosas, secreciones respiratorias u objetos contaminados con secreciones respiratorias, con independencia de que se utilicen ó no guantes. Las manos se deben lavar antes y después del contacto con un paciente que tenga colocado un tubo endotraqueal o traqueostomía, ó con cualquier dispositivo respiratorio utilizado por el paciente, llévense o no guantes (IA).
       
Precauciones de barrera
        Los guantes se deben llevar para la manipulación de las secreciones respiratorias y objetos contaminados con las mismas (IA). Se debe cambiar de guantes y lavar las manos entre pacientes:
  Después de manipular secreciones respiratorias u objetos contaminados por secreciones de un paciente y antes de entrar en contacto con otro paciente, objeto o superficie ambiental.
  Entre contactos con una zona del cuerpo contaminada y el tracto respiratorio o dispositivo respiratorio de un mismo paciente. (IA).
        Se deberá llevar bata cuando se prevean salpicaduras con las secreciones respiratorias de un paciente y cambiar de bata después de éste contacto y antes de realizar cuidados a otro paciente (IB).
       
Cuidado de los pacientes con traqueostomía

        Se debe realizar la traqueostomía en condiciones estériles (IB). Cuando se cambie una cánula de traqueostomía se debe realizar mediante técnica aséptica y reemplazar la cánula por una que haya sido esterilizada o desinfectada (sumergiendo en una solución de glutaraldehido al 2% durante 20 minutos y aclarando posteriormente con agua estéril) (IB).
       
Aspiración de las secreciones del tracto respiratorio
        La aspiración se debe realizar con un catéter estéril (II). Se deben utilizar guantes limpios no estériles. Cuando se vaya a realizar aspiraciones de vías respiratorias bajas, se realizará cada aspiración con un catéter nuevo. En la misma secuencia de aspiraciones se podrá utilizar el mismo catéter, limpiándolo cada vez en solución estéril (envase monodosis) (IB).
        Se debe cambiar el tubo de goma de recogida de aspiraciones entre pacientes (IB). Se debe cambiar el vaso lavador o bolsa de recogida de secreciones entre usos por diferentes pacientes.(IB).

7.5.- MEDIDAS PARA DISMINUIR EL RIESGO
DE INFECCIÓN DEL PACIENTE

       
Precauciones para la prevención de la neumonía
por causas endógenas

        Se debe retirar la alimentación enteral por sonda y retirar dispositivos, como tubos endotraqueales, de traqueostomía y/o enterales ( p.ej. oro, ó naso-gástricos, ó yeyunales ) de los pacientes tan pronto como se resuelvan sus indicaciones clínicas. (IB).
       
Prevención de la aspiración asociada a la alimentación enteral
        Si no existe contraindicación a la maniobra, se debe elevar hasta un ángulo de 30-45º la cabecera de la cama de los pacientes con alto riesgo de neumonía aspirativa, p.ej. una persona que recibe ventilación asistida mecánicamente y que tiene colocada una sonda enteral (IB). Se debe verificar de forma rutinaria el emplazamiento adecuado de la sonda de alimentación enteral (IB). Medir el volumen residual gástrico y ajustar la tasa y volumen de alimentación enteral para evitar la regurgitación (IB).
       
Prevención de la colonización gástrica
        Si es necesaria la profilaxis frente al sangrado por estrés en un paciente con ventilación mecánicamente asistida, se debería utilizar un agente que no eleve el ph gástrico del paciente (II).

7.6.- PREVENCIÓN DE LA NEUMONÍA POSTOPERATORIA
        Se debe instruir en el pre-operatorio a los pacientes, especialmente a aquellos con alto riesgo de desarrollar neumonía, sobre la necesidad de toser con frecuencia, respirar en profundidad y comenzar la deambulación tan pronto como esté medicamente indicado, en el período postoperatorio. Los pacientes de alto riesgo, incluyen a aquellos que van a recibir anestesia, especialmente los que van a ser operados en abdomen, tórax, cabeza o cuello o que presentan una disfunción pulmonar importante, como pacientes con EPOC, anomalías musculoesqueléticas del tórax o pruebas de función pulmonar alteradas (IB).
        Se debe alentar a los pacientes operados a toser frecuentemente, respirar profundamente y deambular salvo que esté contraindicado (IB). Controlar el dolor mediante analgesia sistémica y/o oral. El dolor interfiere en la expectoración e inhalación profunda de los pacientes que se hallan en el período postoperatorio.
        Se debe utilizar un espirómetro incentivador o respiración con presión positiva intermitente en los pacientes de alto riesgo de desarrollar neumonía postoperatoria (II).

7.7.- PREVENCIÓN Y CONTROL DE LA ASPERGILOSIS
PULMONAR NOSOCOMIAL

       
Educación del personal y vigilancia de la infección

       
Educación del personal
        Formar al personal sanitario acerca de la aspergilosis pulmonar nosocomial, especialmente la relacionada con los pacientes inmunocomprometidos, y acerca de los procedimientos de control de la infección utilizados para reducir su aparición. CATEGORÍA IA.
       
Vigilancia
        Sospechar el diagnóstico de aspergilosis pulmonar nosocomial en pacientes de alto riesgo de contraer la enfermedad (ej. pacientes con granulocitopenia prolongada y severa (menos de 1.000 polimorfonucleares por mm3 durante 1 semana), especialmente en receptores de transplante de médula ósea). Los pacientes con órganos sólidos transplantados y los pacientes con tumores hematológicos que están siendo tratados con quimioterapia también tienen alto riesgo de contraer la infección si padecen granulocitopenia severa. CATEGORÍA IB.
        Vigilar la presencia de casos de aspergilosis pulmonar nosocomial mediante revisiones periódicas de los datos microbiológicos, histopatológicos y postmortem del hospital. CATEGORÍA IB. No existe recomendación para realizar cultivos periódicos de rutina de:
  Nasofaringe de pacientes de alto riesgo.
  Instrumentos, muestras de aire, polvo, conductos de ventilación, y filtros en las habitaciones de los pacientes de alto riesgo.
       
Interrupción de la transmisión de esporas de Aspergillus SP
       
Planificación de nuevas unidades de cuidados especializadas
para pacientes de alto riesgo de infección

        Cuando se construya una nueva unidad de cuidados especializada para pacientes de alto riesgo de infección, se debe asegurar que las habitaciones de los pacientes tienen la capacidad adecuada para minimizar los recuentos de esporas fúngicas mediante:
  Filtración del aire: Instalar, bien en la central o en el punto de utilización ( ej. en el lugar de recogida de aire de la habitación), filtros HEPA, que son eficientes en un 99,97% en la filtración de partículas iguales o mayores a 0,3 mm de diámetro. CATEGORÍA IB.
  Flujo de aire directo a la habitación. Colocar la toma y la salida de aire de forma que el aire entre desde un lateral de la habitación, cruce a través de la cama del paciente y salga por el lateral opuesto. CATEGORÍA IB.
  Habitación bien sellada. Construir ventanas, puertas, tomas y salidas de aire que aseguren un perfecto sellado para evitar escapes de aire. CATEGORÍA IB.
  Presión del aire en la habitación. Debe asegurarse el mantenimiento constante de la presión de la habitación por encima de la del pasillo (ej. como se puede demostrar mediante la realización de un test de "tubo de humo" ) a menos que esté contraindicado por motivos clínicos o de control de la infección. CATEGORÍA IB.
  Para mantener una presión positiva de aire en la habitación en relación a la del pasillo, suministrar el aire a la habitación en una cantidad entre 10 y 20% superior a la cantidad de aire que sale de la misma. CATEGORÍA IB.
  En caso de pacientes de alto riesgo de aspergilosis y con una infección concomitante, que necesite presión de aire negativa en la habitación en relación a la del pasillo, se deben ofrecer condiciones óptimas para evitar que se extienda la infección por vía aérea y que el paciente adquiera una aspergilosis (ej. mediante antesalas con salida independiente). CATEGORÍA II.
  Cambios de aire en la habitación. Ventilar la habitación de forma que se aseguren 12 o más cambios de aire por hora. CATEGORÍA II.
  No existen recomendaciones sobre la instalación preferente de sistemas especiales, como los cambios de aire ultrarrápido (ej. 100-400 cambios de aire por hora, flujo aéreo laminar), en relación a otros sistemas que cumplan las condiciones de las secciones II-A-1-a a II-A-I-e. TEMA SIN RESOLVER.
  Fomentar las políticas hospitalarias que minimicen las exposiciones a potenciales fuentes de Aspergillus sp. de los pacientes de alto riesgo (ej. construcciones de nuevos hospitales y reformas, actividades de limpieza, alfombras, comida, plantas en recipientes y flores). CATEGORÍA IB.
  No existe recomendación para el uso profiláctico del biocida 8-quinolinolato de cobre en material incombustible. TEMA SIN RESOLVER.
       
Si existe la posibilidad de que no haya casos de aspergilosis nosocomial
  Colocar a los pacientes de alto riesgo de infección en un ambiente protegido que cumpla las condiciones descritas en las secciones de II-A-1-a a II-A-1-e. CATEGORÍA IB.
  Realizar inspecciones de rutina en los sistemas de manejo del aire en las áreas del hospital en las que están ingresados los pacientes de alto riesgo de infección, mantener los cambios de aire adecuados y las presiones diferenciales, y eliminar las filtraciones de aire. Coordinar las reparaciones del sistema con la ubicación de los pacientes de alto riesgo de infección en otras áreas del hospital que estén en óptimas condiciones. CATEGORÍA IB.
  Procurar que los pacientes de alto riesgo de infección estén el mínimo tiempo posible fuera de sus habitaciones para la realización de pruebas diagnósticas u otras actividades. Cuando estos pacientes dejen su habitación, se les debe invitar a llevar una mascarilla bien ajustada capaz de filtrar las esporas de Aspergillus sp. CATEGORÍA IB.
  Prevenir la acumulación de polvo mediante una limpieza diaria de las superficies horizontales con paños húmedos, realizar una limpieza regular de las baldosas de los techos y de las rejillas de los conductos de aire cuando las habitaciones no estén ocupadas por pacientes, y mantener las ventanas adecuadamente selladas para evitar que el aire exterior entre en la habitación, especialmente en áreas ocupadas por pacientes de alto riesgo de aspergilosis. CATEGORÍA IB.
  Revisar y coordinar sistemáticamente estrategias de control de la infección con el personal del hospital encargado de la ingeniería, mantenimiento, suministros centrales, distribución, y catering. CATEGORÍA IB.
        Al planificar las reformas o la construcción de un nuevo hospital, determinar si los pacientes de alto riesgo de aspergilosis van a estar expuestos a altos recuentos de esporas de Aspergillus sp. procedentes de los lugares en obras, y si es así desarrollar un plan para prevenir tales exposiciones. CATEGORÍA IB. Durante las obras de reforma o construcción de hospitales:
  Construir barreras entre las áreas de obras y las de cuidado de los pacientes para prevenir la entrada de polvo en estas últimas; estas barreras (ej. plástico o paredes secas ) deberían ser impermeables a Aspergillus sp. CATEGORÍA IB.
  En las áreas de reformas o de construcción dentro del hospital, crear y mantener una presión de aire negativa en relación a las zonas adyacentes de cuidado de los pacientes, a menos que tal presión diferencial esté contraindicada ( ej. si los pacientes de las áreas adyacentes tienen una infección tuberculosa). CATEGORÍA II.
  Restringir el tráfico de personas de la zona de obras hacia la zona del cuidado de los pacientes para limitar la apertura y cierre de puertas u otras barreras que pudieran ocasionar dispersión de polvo, entrada de aire contaminado, o arrastre de polvo hacia la zona de los pacientes. CATEGORÍA IB.
  Limpiar las áreas de nueva construcción antes de permitir la entrada a los pacientes. CATEGORÍA IB.
  Eliminar la exposición de los pacientes de alto riesgo a actividades que podrían causar aerosoles de esporas de Aspergillus sp u otros hongos (ej. aspirado de alfombras o de suelos). CATEGORÍA IB.
  Eliminar la exposición de los pacientes de alto riesgo de aspergilosis a fuentes ambientales de Aspergillus sp. (ej. comida contaminada por Aspergillus, plantas o flores). CATEGORÍA II.
  Evitar que los pájaros accedan a los conductos de toma de aire del hospital. CATEGORÍA IB.
       
Recomendaciones a seguir ante la aparición de un caso de aspergilosis
        Comenzar la búsqueda de nuevos casos entre los pacientes hospitalizados e intensificar la revisión de registros microbiológicos, histológicos y postmortem. CATEGORÍA IB.
        Si no existe evidencia de la continuidad de la transmisión, mantener los procedimientos habituales de prevención de la aspergilosis nosocomial (ver secciones II-B-1 a II-B-10). CATEGORÍA IB.
        Si existe evidencia de infección continuada por Aspergillus sp., dirigir una investigación ambiental para determinar y eliminar la fuente. Si se necesita ayuda, contactar con los departamentos de salud locales o estatales. CATEGORÍA IB.
       Recoger muestras ambientales de potenciales fuentes de Aspergillus sp., especialmente de aquellas fuentes implicadas en la investigación epidemiológica, utilizando los métodos apropiados (ej. utilizar muestreos de gran volumen de aire mejor que en placas fijas). CATEGORÍA IB.
        Según la disponibilidad del test, realizar tipaje molecular de Aspergillus sp. de los pacientes y del ambiente para establecer la cepa. CATEGORÍA IB.
        Si los sistemas que suministran aire a las áreas donde se encuentran los pacientes de alto riesgo no están en óptimas condiciones, considerar el empleo temporal de filtros HEPA portátiles hasta que estén disponibles en óptimas condiciones los sistemas de aire. CATEGORÍA II.
        Si se identifica una fuente ambiental de exposición a Aspergillus, aplicar las medidas necesarias para eliminar esta fuente del ambiente de los pacientes de alto riesgo de infección. CATEGORÍA IB.
        Si no se identifica una fuente ambiental de exposición a Aspergillus, revisar las medidas existentes de control de la infección, incluyendo los aspectos de ingeniería , para identificar potenciales áreas que puedan ser corregidas o mejoradas. CATEGORÍA IB.

Modificación del riesgo de infección del huésped
        Administrar citoquinas, incluyendo factor estimulante de colonias de granulocitos y factor estimulante de granulocitos-macrófagos, para incrementar la resistencia del huésped al disminuir la duración y severidad de la granulocitopenia inducida por la quimioterapia. CATEGORÍA II. No existe recomendación para la administración nasal de anfotericina B o antifúngicos orales (incluyendo anfotericina B y compuestos de triazoles) como profilaxis de aspergilosis en pacientes de alto riesgo).

7.8.- NORMAS PARA LA PREVENCIÓN
Y EL CONTROL DE LA LEGIONELOSIS

       
Introducción
        Legionella se considera una bacteria ambiental capaz de sobrevivir en un amplio rango de temperatura, multiplicándose entre 20 y 45 ºC y destruyéndose a 70 ºC. Se encuentra presente en una gran variedad de medios acuáticos naturales, desde donde puede pasar a colonizar los sistemas de abastecimiento público y, a través de su red de distribución, incorporarse a los sistemas de agua sanitaria u otros sistemas que requieran agua para su funcionamiento.
        Estas instalaciones, en ocasiones, favorecen el estancamiento de las aguas que, junto con la presencia de lodos, materia orgánica, material de corrosión y otros microorganismos, permiten su multiplicación hasta alcanzar concentraciones infectantes para el hombre. A partir de estos lugares, concentraciones importantes de la bacteria pueden llegar a puntos del sistema capaces de generar aerosoles (duchas, torres de refrigeración, fuentes ornamentales, equipos de terapia respiratoria, etc.) dispersándose con las gotas de agua.
        Cuando éstas no superan los 5 µm de tamaño son capaces de permanecer suspendidas en el aire largo tiempo y penetrar en los pulmones, a través de las vías respiratorias, produciendo casos aislados o brotes de legionelosis. La infección por Legionella se adquiere, básicamente, por la inhalación de aerosoles con un número suficiente de bacterias, no existiendo evidencia de su posible transmisión de persona a persona, ni de la existencia de reservorios animales. Por lo tanto, las condiciones que deben darse son:
  Que el microorganismo sea virulento y tenga una vía de entrada a la instalación.
  Que en la instalación se produzcan las condiciones necesarias (temperatura, estancamiento de agua y nutrientes) para que se multiplique hasta conseguir concentraciones infectivas. Que se disperse en el aire en forma de aerosol de pequeñas gotas (5 µm).
  Y que, los aerosoles con la cantidad suficiente de Legionella viable, sean inhalados por individuos susceptibles (el riesgo de desarrollar la infección aumenta en los individuos inmunocomprometidos, diabéticos, con insuficiencia renal, enfermedad pulmonar crónica y/o hemopatías).
        Por todo ello, las medidas preventivas deberán ir encaminadas, fundamentalmente, a evitar la entrada de Legionella al sistema aire/agua, evitar su multiplicación en el agua y evitar su aerosolización. Estas Normas estan adaptadas siguiendo las recomendaciones del CDC (Centers for Diseases Control and Prevention. Atlanta), en la Guía para la Prevención de la Neumonía (Revisión de 1997) y del Real Decreto 909/2001, de 27 de Julio.
       
Categorías de las recomendaciones
        En las recomendaciones establecidas por el CDC, aparecen 4 posibles categorías en función de las evidencias científicas que las avalan:
  CATEGORÍA 1A: Normas obligadas o de obligado cumplimiento: avaladas por datos científicos concluyentes (investigaciones experimentales y estudios epidemiológicos).
  CATEGORÍA 1B: Normas obligadas o de obligado cumplimiento: evaluadas y avalada su efectividad por un comité de expertos en la materia.
  CATEGORÍA II: Normas sugeridas: avaladas por estudios clínicos y/o epidemiológicos aplicables a algunos hospitales.
  NE o TEMA NO RESUELTO: Eficacia no demostrada: evidencia y consenso insuficiente.
       
Educación del personal y vigilancia de la infección
       
Educar a
  Médicos: para que tengan presente en la sospecha diagnóstica de cada caso la enfermedad nosocomial por Legionella y que utilicen los métodos apropiados para su diagnóstico.
  Resto de personal hospitalario(enfermería, técnicos de mantenimiento, etc.): sobre medidas de control de la legionelosis nosocomial. Categoría IA 7.7.2.2
       
Vigilancia
  Establecer los mecanismos que doten a los clínicos de los tests de laboratorio apropiados para el diagnóstico de la legionelosis. Categoría IA.
  Sospechar el diagnóstico de legionelosis nosocomial especialmente en pacientes con alto riesgo de adquirir la enfermedad: inmunodeprimidos (transplantados, enfermos de SIDA, pacientes en tratamiento esteroideo); mayores de 65 años; enfermos crónicos: diabetes mellitus, insuficiencia cardíaca congestiva, EPOC. Categoría II.
  No existe recomendación para realizar cultivos de rutina de los sistemas de agua para Legionella. Tema sin resolver.
       
Prevención primaria. Agua sanitaria

       
Red interna de agua
        La red interna de agua potable deberá garantizar la total estanqueidad, aislamiento y correcta circulación del agua, evitando su estancamiento. La disposición de los elementos receptores de la red (grifos y duchas) debe imposibilitar el retorno del agua ya utilizada, así como dificultar la formación de aerosoles.
       
Revisión de la red
        La revisión del estado general de funcionamiento, conservación y limpieza de la instalación la realizará el Servicio de Mantenimiento con una periodicidad anual, reparando o sustituyendo aquellos elementos defectuosos. Mensualmente llevará a cabo una revisión de los puntos terminales de la red: duchas y grifos. Cuando se detecte la presencia de suciedad, incrustaciones o sedimento se procederá a su limpieza.
       
Limpieza y desinfección
        La limpieza y desinfección de toda la instalación se realizará al menos una vez al año, así como al poner en marcha la instalación tras una parada superior a 1 mes y tras una reparación o modificación estructural. El procedimiento a seguir en el caso de la desinfección con cloro será el siguiente:
  Clorar con 20-30 ppm de cloro libre residual, a una temperatura menor a 30 ºC y un pH de 7-8, haciendo llegar a los puntos terminales de la red entre1-2 ppm de cloro durante 2 horas.
  Neutralizar la cantidad de cloro libre residual y vaciar.
  Limpiar a fondo las paredes de los depósitos con un cepillo duro, realizar las reparaciones necesarias y aclarar con agua limpia.
  Volver a llenar con agua y añadir la cantidad de cloro necesaria para su funcionamiento habitual (0,2-0,8 ppm de cloro libre residual).
        De manera preventiva el agua caliente deberá sufrir una pasteurización, con una periodicidad mínima semanal, que se consigue elevando la temperatura a 70 ºC durante unas 4 horas y dejando correr el agua para que el tratamiento alcance a los puntos terminales de la red. El tratamiento térmico se realizará preferentemente en horario nocturno con la finalidad de minimizar el riesgo de quemaduras.
        Los elementos desmontables, como grifos y duchas, se limpiarán a fondo con un cepillo duro y se sumergirán en una solución que contenga 20 ppm de cloro libre residual, durante 30 minutos, aclarando posteriormente con abundante agua fría. Esta desinfección se realizará como mínimo una vez al año y siempre que, en las revisiones mensuales, se crea necesario.
       
Cloración del agua
        Verificacion del cloro libre: semanalmente se verificará la concentración de cloro libre residual y del pH del agua en un mínimo de 6-10 muestras representativas de los grifos del hospital, dichas muestras serán rotatorias a lo largo del año, e incluirá los grifos más cercanos y los más alejados de los depósitos. La determinación se realizará mediante un método colorimétrico y los valores recomendados son 0.2-0.6 ppm de cloro libre residual y un pH entre 7 y 8.
        Semestralmente se recogerá una muestra de 1 litro de agua para valorar la calidad del agua, mediante la realización de un análisis normal de las características fisico-químicas y microbiológicas de acuerdo a la legislación vigente.
       
Temperatura del agua
        La temperatura del agua en el circuito de agua fría ha de ser inferior a los 20 ºC, y la del agua caliente superior a los 50 ºC en cualquiera de sus puntos, con la finalidad de evitar la multiplicación de la bacteria.
       
Verificacion de la temperatura
        Mensualmente el Servicio de Mantenimiento verificará la temperatura del agua fría, que no debe superar los 20 ºC. Las mediciones se realizarán en el depósito de agua fría y en un mínimo de 6-10 muestras representativas de los grifos del hospital, dichas muestras serán rotatorias a lo largo del año (con la finalidad de controlar todo el hospital) e incluirá los grifos más cercanos y los más alejados de los depósitos.
        Respecto al circuito de agua caliente, la verificación se realizará con una periodicidad diaria en el acumulador, no debiendo ser inferior a los 60 ºC y mensualmente en un mínimo de 6-10 muestras representativas de los grifos del hospital, incluyendo los más cercanos y los más alejados de los acumuladores, no debiendo detectar temperaturas inferiores a 50º C.
        Debe de existir un "registro de la instalación" donde se recojan todas las incidencias, las actividades realizadas y los resultados obtenidos en las distintas verificaciones.
       
Depósitos
        Los depósitos de almacenamiento del agua deben ser accesibles para garantizar su limpieza y deben disponer de una cubierta impermeable para evitar cualquier posible contaminación, así como un aliviadero y una tubería de limpieza.
       
Limpieza y desinfección de los depósitos
        El Servicio de Mantenimiento deberá realizar una limpieza y desinfección de los depósitos al menos una vez al año y ante cualquiera de estas situaciones: al poner en marcha la instalación tras una parada superior a un mes, tras una reparación o modificación estructural y/o cuando la revisión periódica así lo aconseje. El procedimiento a seguir en el caso de la desinfección con cloro será el siguiente:
  Clorar con 20-30 ppm de cloro libre residual, a una temperatura menor a 30 ºC y un pH de 7-8, manteniéndo esta solución en el depósito durante 2 horas.
  Neutralizar la cantidad de cloro libre residual y vaciar.
  Limpiar a fondo las paredes y el suelo de los depósitos con un cepillo duro, con agua y lejía, y aclarar con abundante agua fria.
  Volver a llenar con agua y añadir la cantidad de cloro necesaria para su funcionamiento habitual (0,2-0,8 ppm de cloro libre a un pH de 7-8).
       
Intercambiadores de calor
        Los intercambiadores de calor son los elementos más susceptibles de padecer procesos de corrosión e incrustaciones, por lo que se recomiendan los de placas con bomba de recirculación y válvula de retención.
        Limpieza y desinfección de los intercambiadores: el Servicio de Mantenimiento realizará, con una periodicidad de 6 meses a 1 año, la limpieza y desinfección de acuerdo al siguiente esquema:
  Se debe aislar el intercambiador del resto del sistema.
  Se desmontará para realizar una limpieza mecánica, eliminando toda corrosión y/o incrustación.
  Posteriormente se procederá a su desinfección externa: inmersión en una solución de 20 ppm de cloro libre durante 30 minutos y si no es posible la inmersión se regará la unidad con esa misma solución. El aclarado se realizará con abundante agua fria.
  Finalmente, tras montar el intercambiador y previamente a su puesta en marcha, se debe aumentar la temperatura a 70º C durante un mínimo de 2 horas.
       
Prevención primaria. Torres de refrigeración
        Las torres de refrigeración deben estar ubicadas en lugares alejados de las personas, de las tomas de aire climatizado y de las ventanas. El diseño del sistema deberá permitir el acceso para la inspección, limpieza y desinfección, así como la toma de muestras.
        Cuando se construya el edificio de un nuevo hospital, el emplazamiento de la toma debe ser de tal forma que el desagüe de seguridad debe estar alejado del sistema de toma de aire del hospital, y el diseño de la torre debe ser de forma que el volumen de aerosol expulsado sea mínimo. Categoría IB.
        Para el funcionamiento de las torres de refrigeración instalar desagües de seguridad, utilizar regularmente un biocida efectivo y guardar unos registros adecuados de mantenimiento. Categoría IB.

Revisión del sistema
        La revisión de todas las partes de una instalación, para comprobar su buen funcionamiento y su buen estado de conservación y limpieza, las realizará el Servicio de Mantenimiento con la siguiente periodicidad: anualmente el condensador y el separador de gotas, semestralmente el relleno y mensualmente la bandeja.
        Se revisará también la calidad fisico-química y microbiológica del agua del sistema, determinando mensualmente los siguientes parámetros: temperatura, pH, conductividad, sólidos totales en disolución, turbidez, sólidos en suspensión, nivel de cloro o biocida utilizado, productos de corrosión, así como la posible contaminación microbiológica.
       
Limpieza y desinfección
        La limpieza y desinfección del sistema completo se realizará al menos dos veces al año, preferiblemente al comienzo de la primavera y el otoño, cuando las instalaciones sean de funcionamiento no estacional, así como en las siguientes circunstancias:
  Cuando se ponga en marcha la instalación tras una parada mayor de un mes.
  Tras una reparación o modificación estructural.
  Cuando una revisión general así lo aconseje.
       
El procedimiento en el caso de desinfección con cloro
        Cloración del agua del sistema con 5 ppm de cloro libre residual. Este nivel de cloro se deberá mantener durante 3 horas mientras se hace recircular el agua del sistema, con los ventiladores desconectados y, siempre que sea posible, las aberturas cerradas para evitar la salida de aerosoles. Se medirá el nivel de cloro cada hora reponiendo la cantidad perdida.
        Es necesaria la adicción de biodispersantes capaces de actuar sobre la biocapa, y anticorrosivos compatibles con el cloro y el biodispersante.
        Posteriormente se neutralizará el cloro con tiosulfato sódico (Kg = 0.005 x m3 de agua x ppm de cloro a neutralizar), se vaciará el sistema y se aclarará con agua.
        En este momento, se pueden realizar las operaciones de mantenimiento mecánico del equipo y las reparaciones de las averías detectadas, así como limpiar a fondo las superficies del equipo con detergentes y agua a presión.
        Las piezas desmontables serán limpiadas a fondo y sumergidas en una solución que contenga 15 ppm de cloro libre residual, durante 20 minutos, aclarando posteriormente con abundante agua fría. Los elementos difíciles de desmontar o de difícil acceso se pulverizarán con la misma solución durante el mismo tiempo. En caso de equipos que por sus dimensiones o diseño no admitan la pulverización, la limpieza y desinfección se realizará mediante nebulización eléctrica, utilizando un desinfectante adecuado para tal procedimiento, ya que no se puede realizar con cloro.
        A continuación, se introducirá en el flujo de agua la cantidad de cloro suficiente para alcanzar 15 ppm de cloro libre residual, haciendo recircular el sistema con los ventiladores desconectados durante 2 horas, midiendo cada 30 minutos los niveles de cloro y reponiendo la cantidad perdida.
        Se neutralizará el cloro nuevamente, se vaciará y aclarará.
        Finalmente, se debe llenar de agua y añadir el desinfectante de mantenimiento. (si el desinfectante utilizado es cloro se deberán mantener niveles de 2 ppm).
        La limpieza y desinfección de las torres de refrigeración industriales de tiro inducido y flujo de aire cruzado o en contracorriente sin posibilidad de parada, se realizará al menos dos veces al año, preferiblemente en primavera y otoño, según el siguiente procedimiento:
  Ajustar el pH entre 7 y 8 para mejorar la acción del ácido hipocloroso.
  Añadir hipoclorito sódico en cantidad suficiente para mantener en el agua de la balsa una concentración de cloro libre residual de 5 ppm.
  Añadir la cantidad adecuada de biodispersante para que actúe sobre la biocapa y permita la acción del cloro en su interior, así como un inhibidor de la corrosión específico para cada sistema.
  Recircular durante un mínimo de 4 horas, realizando determinaciones cada hora, para mantener los niveles de cloro libre residual estables.
  Una vez finalizada la operación de limpieza, se renovará la totalidad del agua del circuito, abriendo la purga al máximo posible y manteniendo el nivel de la balsa.
  Para la normalización de las condiciones de operación, con el fin de eliminar la biocapa que pudiera permanecer en los intercambiadores y zonas muertas o de baja velocidad del circuito, se mantendrá durante 24 horas una concentración de cloro libre residual entre 1-2 ppm y la cantidad adecuada de biodispersante.
       
Prevención primaria. Equipos de terapia respiratoria y humidificadores
        Con la finalidad de reducir al máximo los riesgos de legionelosis nosocomial es necesario prevenir la contaminación, multiplicación y diseminación de Legionella en los equipos utilizados en la terapia respiratoria.
        Los equipos de terapia respiratoria reutilizables se deben esterilizar o desinfectar antes de cada uso. Dependiendo del tipo de equipo la esterilización se llevará a cabo mediante autoclave de vapor, por óxido de etileno, por pasteurización a 75º C durante 30 minutos, o mediante el uso de desinfectantes químicos líquidos y aclarado posterior con agua estéril. Usar agua estéril para aclarar los sistemas de nebulización y otros equipos de uso respiratorio después de la limpieza y/o desinfección. Categoría IB.
        Usar exclusivamente agua estéril para rellenar los reservorios de los nebulizadores. Categoría IA.
        Como los inmunocomprometidos (organotrasplantados, SIDA, en tratamiento sistémico con esteroides) o con enfermedades crónicas de base (diabetes, enfermedad pulmonar crónica o insuficiencia cardiaca congestiva) deberán ser esterilizados o sometidos a una desinfección química de alto nivel diariamente y utilizar siempre agua estéril para su funcionamiento.
        No usar humidificadores de aire de gran volumen que puedan crear aerosoles (principio de Venturi, ultrasonidos, disco giratorio, etc.) y nebulizadores, a menos que se puedan esterilizar o someter a una desinfección de alto nivel diariamente y ser rellenados sólo con agua estéril. Categoría IA.

Prevención secundaria

        Cuando hay un caso de legionelosis nosocomial confirmado por laboratorio o dos o más casos posiblemente nosocomiales confirmados por laboratorio en un período de seis meses se recomiendan los siguientes procedimientos:
  Comenzar una investigación medioambiental para determinar la fuente de Legionella sp. recogiendo muestras de agua de las posibles fuentes de aerosoles, siguiendo los métodos descritos en el apéndice B y tipificando las especies de Legionella obtenidas de los pacientes y del entorno. Categoría IB.
  Si se identifica una fuente de infección a través de una investigación epidemiológica y ambiental, descontaminarla rápidamente. Categoría IB.
        Independientemente del estudio, en caso de brote de Legionelosis nosocomial se realizará una desinfección de choque de toda la red, incluyendo el sistema de distribución de agua caliente sanitaria.
       
Desinfección con cloro
        Se clorará con 15 ppm de cloro libre residual, manteniendo el agua por encima de 30 ºC y a un pH de 7-8, durante 24 horas (alternativamente se podrán utilizar cantidades de 20 ó 30 ppm de cloro libre residual durante 2 ó 3 horas).
        Posteriormente se neutralizarán, vaciarán y limpiarán a fondo los depósitos, reparando las partes dañadas y se llenarán con agua limpia.
        A continuación se volverá a clorar con 4-5 ppm de cloro libre residual, manteniendo la solución durante 12 horas. Esta cloración debería hacerse secuencialmente, es decir, distribuyendo el desinfectante de manera ordenada desde el principio hasta el final de la red. Es preciso verificar la distribución del cloro en toda la red.
        Se debe neutralizar, vaciar y volver a llenar con agua limpia. Se realizará una limpieza y desinfección de todas las partes desmontables (grifos y duchas) mediante un cepillo duro y una solución con 20 ppm de cloro. Los elementos dificiles de desmontar o sumergir se cubrirán con un paño limpio impregnado en la misma solución durante también 30 minutos.
        Es necesario renovar todos aquellos elementos de la red en los que se observe algunas anomalías, en especial aquellos que estén afectados por la corrosión o la incrustación.
       
Desinfección térmica
        Se elevará la temperatura del agua caliente a más de 70º C en el acumulador, dejando correr el agua por todos los grifos un mínimo de 30 minutos y comprobando su temperatura, que no deberá ser inferior a 60º C. Este procedimiento de deberá mantener durante 12 horas.
        Tras la aplicación de la desinfección de choque, la instalación se mantendrá con un tratamiento continuado que consistirá en: mantener 1-2 ppm de cloro libre residual de forma constante en los puntos finales de la red, comprobando en los mismos el nivel de cloro para el sistema de agua fría de consumo humano, y mantener la temperatura entre 55º C y 60º C en todos los finales de red, comprobando en los mismos la temperatura para el sistema de agua caliente.
       
Torres de refrigeración
        El tratamiento específico en caso de brote de Legionelosis de las torres de refrigeración consistirá en: se realizará una cloración del agua del sistema hasta conseguir al menos 20 ppm de cloro libre residual y se añadirá biodispersantes y anticorrosivos compatibles en cantidad adecuada, manteniendo los ventiladores desconectados y, cuando sea posible, las aberturas cerradas para evitar la salida de aerosoles.
        Se mantendrá este nivel de cloro durante 3 horas, comprobando éste cada hora y reponiendo la cantidad perdida mientras está recirculando agua a través del sistema.
        Posteriormente se debe neutralizar el cloro y proceder a la recirculación del agua de igual forma que en el punto anterior. Se vaciará el sistema y se aclarará con agua a presión. En este momento se procederá a realizar las operaciones de mantenimiento mecánico del equipo y reparar las averías detectadas.
        Se limpiarán a fondo las superficies del sistema con detergentes y agua a presión, y se aclararán. A continuación se introducirá en el flujo de agua cantidad de cloro suficiente para alcanzar 20 ppm de cloro libre residual, añadiendo anticorrosivos compatibles con el cloro, en cantidad adecuada. Se mantendrá durante 2 horas, comprobando el nivel de cloro cada 30 minutos, reponiendo la cantidad perdida. Se hará recircular el agua por todo el sistema, manteniendo los ventiladores desconectados y las aberturas tapadas.
        Se neutralizará el cloro y se hará recircular el agua de igual forma que en el punto anterior. Finalmente, se vaciará el sistema, se aclarará y se añadirá el desinfectante de mantenimiento. Cuando este desinfectante sea cloro, se deberá conseguir un nivel de cloro libre residual de 2 ppm mediante un dispositivo automático, añadiendo el anticorrosivo compatible en cantidad adecuada.
        Las piezas desmontables serán limpiadas a fondo y desinfectadas por inmersión en una solución de agua que contenga 20 ppm de cloro libre residual, durante al menos 20 minutos. Las piezas no desmontables o de difícil acceso se limpiarán y desinfectarán pulverizándolas con la misma solución durante el mismo tiempo.
        En caso de equipos, que por sus dimensiones o diseño, no admitan la pulverización, la limpieza y desinfección se realizará mediante nebulización eléctrica utilizando un desinfectante adecuado. Todas estas actividades se realizarán por personal suficientemente entrenado, con todas las medidas de seguridad necesarias, avisando a todos los usuarios para evitar posibles accidentes. Posteriormente se continuará con las medidas de mantenimiento habituales.
       
Seguimiento
        Valorar la eficacia de las medidas en la reducción o eliminación de la Legionella sp. mediante cultivos con intervalos de dos semanas durante tres meses. Categoría II.
  Si la Legionella sp. no es detectada en cultivos durante tres meses de monitorización con intervalos de dos semanas, realizar cultivos mensuales durante otros tres meses. Categoría II.
  Si la Legionella sp. es detectada en uno o más cultivos, reconsiderar las medidas de control, modificarlas y repetir los procedimientos de descontaminación. Las opciones para repetir la descontaminación incluye tanto el uso intensivo de la misma técnica utilizada para la descontaminación inicial o una combinación de hipercloración y sobrecalentamiento. Categoría II.
        Mantener registros adecuados de todas las medidas de control de infección, incluyendo los procedimientos de mantenimiento y de los tests medioambientales resultantes de las torres de refrigeración y sistemas de agua potable.
       
Muestras ambientales para el aislamiento de Legionella
        Muestras posibles y lugares de muestreo para Legionella en el hospital.
       
Muestras de agua
  Sistemas de agua potable.
  Entrada principal de agua.
  Descalcificador de agua.
  Tanques / cisternas de almacenamiento.
  Tanques de agua caliente (en los sitios de entrada y salida de flujo).
  Salidas de agua potable (ej. grifos, duchas), especialmente aquellos localizados cerca de las habitaciones de los pacientes que son casos.
  Torre de refrigeración /condensador de vapores:
  Depósito de agua (ej. agua añadida al sistema para reemplazar el agua perdida mediante evaporación, desagües).
  Lavabo (ej. área debajo de la torre para recogida de agua enfriada).
  Cárter (ej. sección del agua enfriada vuelve a los calentadores).
  Calentadores.
  Otras fuentes.
  Humidificadores (ej. nebulizadores).
  Bombonas de oxígeno.
  Agua utilizada en equipos de terapia respiratoria.
  Fuentes decorativas.
  Equipos de irrigación.
  Aspersores de sistemas anti-incendios (si se han usado recientemente).
  Balnearios.
       
Fregaderos
  Sistemas de agua potable.:
  Superficies próximas a los aerosoles.
  Superficies de los aerosoles.
  Cabezales de ducha.
  Torres de refrigeración.
  Componentes internos.
  Áreas con acumulación visible de biomateria. Las muestras deberán recogerse en envases estériles, resistentes a la rotura y con cierre hermético. Deberán llegar al laboratorio lo antes posible, manteniéndolos a temperatura ambiente y evitando temperaturas extremas.
       
Agua de la red
        En la red de agua fría y caliente se tomarán muestras de agua de los puntos terminales de la red, de alguna de las habitaciones que no hayan sido utilizadas en los días previos al muestreo, así como de algún servicio central. En la red de agua caliente se deberán tomar muestras del agua de retorno. Se tomará aproximadamente 1 litro de agua mediante el siguiente procedimiento:
  En primer lugar se abrirá el grifo o ducha suavemente para recoger los primeros 100 ml de agua.
  Después se rascará el interior del grifo o ducha con una torunda que se introducirá en el mismo envase con la muestra.
  Y finalmente se recogerá el resto de agua (hasta aproximadamente 1 litro) con la finalidad de que arrastre los restos del rascado.
       
Torres de refrigeración
        En las torres de refrigeración, condensadores evaporativos u otros aparatos de refrigeración que utilicen agua en su funcionamiento y generen aerosoles, se tomará aproximadamente 1 litro de agua de la parte baja de la torre y de la bandeja, procurando recoger restos de lodo o materia orgánica.
       
Depósitos
        En los depósitos de agua caliente y fría (acumuladores, calentadores, calderas, tanques, cisternas, aljibes, etc.) se tomará aproximadamente 1 litro de agua de la parte baja de cada uno de los depósitos. Si existieran materiales sedimentados se deberían recoger parte de ellos y si existieran incrustaciones en la pared se deberían rascar parte de ellas sobre la muestra.
        En caso de un brote de Legionelosis, dependiendo del estudio epidemiológico que se precise, se tomarán también muestras de otras instalaciones como piscinas, pozos, sistemas de riesgo, fuentes ornamentales, instalaciones termales, así como de otros equipos que aerosolicen agua, como nebulizadores, humidificadores o equipos de terapia personal.
        El número de puntos a muestrear dependerá del tipo de instalación y su accesibilidad, y el volumen de agua a tomar dependerá de la cantidad de agua utilizada en su funcionamiento.