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PROTOCOLO PARA LA PREVENCIÓN
Y EL CONTROL DE LA LEGIONELOSIS
EN EL HOSPITAL

        Legionella se considera una bacteria ambiental capaz de sobrevivir en un amplio rango de temperatura, multiplicándose entre 20 y 45º C y destruyéndose a 70º C. Se encuentra presente en una gran variedad de medios acuáticos naturales, desde donde puede pasar a colonizar los sistemas de abastecimiento público y, a través de su red de distribución, incorporarse a los sistemas de agua sanitaria u otros sistemas que requieran agua para su funcionamiento.
        Estas instalaciones, en ocasiones, favorecen el estancamiento de las aguas que, junto con la presencia de lodos, materia orgánica, material de corrosión y otros microorganismos, permiten su multiplicación hasta alcanzar concentraciones infectantes para el hombre. A partir de estos lugares, concentraciones importantes de la bacteria pueden llegar a puntos del sistema capaces de generar aerosoles (duchas, torres de refrigeración, fuentes ornamentales, equipos de terapia respiratoria, etc.) dispersándose con las gotas de agua.
        Cuando éstas no superan los 5 µm de tamaño son capaces de permanecer suspendidas en el aire largo tiempo y penetrar en los pulmones, a través de las vías respiratorias, produciendo casos aislados o brotes de legionelosis. La infección por Legionella se adquiere, básicamente, por la inhalación de aerosoles con un número suficiente de bacterias, no existiendo evidencia de su posible transmisión de persona a persona, ni de la existencia de reservorios animales. Por lo tanto, las condiciones que deben darse son:
  Que el microorganismo sea virulento y tenga una vía de entrada a la instalación.
  Que en la instalación se produzcan las condiciones necesarias (temperatura, estancamiento de agua y nutrientes) para que se multiplique hasta conseguir concentraciones infectivas.
  Que se disperse en el aire en forma de aerosol de pequeñas gotas (5 µm).
  Y que, los aerosoles con la cantidad suficiente de Legionella viable, sean inhalados por individuos susceptibles (el riesgo de desarrollar la infección aumenta en los individuos inmunocomprometidos, diabéticos, con insuficiencia renal, enfermedad pulmonar crónica y/o hemopatías).
        Por todo ello, las medidas preventivas deberán ir encaminadas, fundamentalmente, a evitar la entrada de Legionella al sistema aire/agua, evitar su multiplicación en el agua y evitar su aerosolización. El objetivo del presente protocolo es establecer las medidas higiénico-sanitarias que se deben adoptar en el Hospital para la prevención y el control de la legionelosis de acuerdo a la legislación vigente (RD 909/2001).

AGUA SANITARIA

Red interna de agua
        La red interna de agua potable deberá garantizar la total estanqueidad, aislamiento y correcta circulación del agua, evitando su estancamiento. La disposición de los elementos receptores de la red (grifos y duchas) debe imposibilitar el retorno del agua ya utilizada, así como dificultar la formación de aerosoles.

Revisión de la red
        La revisión del estado general de funcionamiento, conservación y limpieza de la instalación la realizará el Servicio de Mantenimiento con una periodicidad anual, reparando o sustituyendo aquellos elementos defectuosos. Mensualmente llevará a cabo una revisión de los puntos terminales de la red: duchas y grifos. La revisión de los depósitos acumuladores se realizará trimestralmente. Cuando se detecte la presencia de suciedad, incrustaciones o sedimento se procederá a su limpieza. Se abrirán los grifos y duchas de habitaciones no ocupadas semanalmente, dejando correr el agua durante unos minutos.

Limpieza y desinfección
        La limpieza y desinfección de toda la instalación se realizará al menos una vez al año, así como al poner en marcha la instalación tras una parada superior a 1 mes y tras una reparación o modificación estructural. El procedimiento a seguir en el caso de la desinfección con cloro será el siguiente:
  Clorar con 20-30 ppm de cloro libre residual, a una temperatura menor a 30º C y un pH de 7-8, haciendo llegar a los puntos terminales de la red entre1-2 ppm de cloro durante 2 horas.
  Neutralizar la cantidad de cloro libre residual y vaciar.
  Limpiar a fondo las paredes de los depósitos con un cepillo duro, realizar las reparaciones necesarias y aclarar con agua limpia.
  Volver a llenar con agua y añadir la cantidad de cloro necesaria para su funcionamiento habitual (0,2-0,8 ppm de cloro libre residual).
        De manera preventiva el agua caliente deberá sufrir una pasteurización, con una periodicidad mínima semanal, que se consigue elevando la temperatura a 70º C durante unas 4 horas y dejando correr el agua para que el tratamiento alcance a los puntos terminales de la red. El tratamiento térmico se realizará preferentemente en horario nocturno con la finalidad de minimizar el riesgo de quemaduras.
        Los elementos desmontables, como grifos y duchas, se limpiarán a fondo con un cepillo duro y se sumergirán en una solución que contenga 20 ppm de cloro libre residual, durante 30 minutos, aclarando posteriormente con abundante agua fría. Los elementos difíciles de desmontar o sumergir se cubrirán con un paño limpio impregnado en la misma solución durante el mismo tiempo. Esta desinfección se realizará como mínimo una vez al año y siempre que, en las revisiones mensuales, se crea necesario.

Cloración del agua
        Aunque el agua procede de la red municipal, en la entrada a los depósitos del hospital se ha instalado un dosificador automático de cloro, con la finalidad de realizar una recloración del agua antes de su almacenamiento que garantice sus condiciones microbiológicas.

Verificacion del cloro libre
        Semanalmente, el Servicio de Medicina Preventiva, verificará la concentración de cloro libre residual y del pH del agua en un mínimo de 6-10 muestras representativas de los grifos del hospital, dichas muestras serán rotatorias a lo largo del año, e incluirá los grifos más cercanos y los más alejados de los depósitos. La determinación se realizará mediante un método colorimétrico y los valores recomendados son 0.2-0.6 ppm de cloro libre residual y un pH entre 7 y 8.
        Semestralmente, el Servicio de Medicina Preventiva, recogerá una muestra de 1 litro de agua para valorar la calidad del agua, mediante la realización de un análisis normal de las características fisico-químicas y microbiológicas de acuerdo a la legislación vigente.

Temperatura del agua
        La temperatura del agua en el circuito de agua fría ha de ser inferior a los 20 ºC, y la del agua caliente superior a los 50 ºC en cualquiera de sus puntos, con la finalidad de evitar la multiplicación de la bacteria.

Verificacion de la temperatura
        Mensualmente el Servicio de Mantenimiento verificará la temperatura del agua fría, que no debe superar los 20º C. Las mediciones se realizarán en el depósito de agua fría y en un mínimo de 6-10 muestras representativas de los grifos del hospital, dichas muestras serán rotatorias a lo largo del año (con la finalidad de controlar todo el hospital) e incluirá los grifos más cercanos y los más alejados de los depósitos.
        Respecto al circuito de agua caliente, la verificación se realizará con una periodicidad diaria en el acumulador, no debiendo ser inferior a los 60º C y mensualmente en un mínimo de 6-10 muestras representativas de los grifos del hospital, incluyendo los más cercanos y los más alejados de los acumuladores, no debiendo detectar temperaturas inferiores a 50º C. Debe de existir un "registro de la instalación" donde se recojan todas las incidencias, las actividades realizadas y los resultados obtenidos en las distintas verificaciones.

Depósitos
        Los depósitos de almacenamiento del agua deben ser accesibles para garantizar su limpieza y deben disponer de una cubierta impermeable para evitar cualquier posible contaminación, así como un aliviadero y una tubería de limpieza.

Limpieza y desinfección de los depósitos
        El Servicio de Mantenimiento deberá realizar una limpieza y desinfección de los depósitos al menos una vez al año y ante cualquiera de estas situaciones: al poner en marcha la instalación tras una parada superior a un mes, tras una reparación o modificación estructural y/o cuando la revisión periódica así lo aconseje. El procedimiento a seguir en el caso de la desinfección con cloro será el siguiente:
  Clorar con 20-30 ppm de cloro libre residual, a una temperatura menor a 30º C y un pH de 7-8, manteniéndo esta solución en el depósito durante 2 horas.
  Neutralizar la cantidad de cloro libre residual y vaciar.
  Limpiar a fondo las paredes y el suelo de los depósitos con un cepillo duro, con agua y lejía, y aclarar con abundante agua fria.
  Volver a llenar con agua y añadir la cantidad de cloro necesaria para su funcionamiento habitual (0,2-0,8 ppm de cloro libre a un pH de 7-8).

INTERCAMBIADORES DE CALOR
        Los intercambiadores de calor son los elementos más susceptibles de padecer procesos de corrosión e incrustaciones, por lo que se recomiendan los de placas con bomba de recirculación y válvula de retención.

Limpieza y desinfección de los intercambiadores
        El Servicio de Mantenimiento realizará, con una periodicidad de 6 meses a 1 año, la limpieza y desinfección de acuerdo al siguiente esquema:
  Se debe aislar el intercambiador del resto del sistema.
  Se desmontará para realizar una limpieza mecánica, eliminando toda corrosión y/o incrustación.
  Posteriormente se procederá a su desinfección externa: inmersión en una solución de 20 ppm de cloro libre durante 30 minutos y si no es posible la inmersión se regará la unidad con esa misma solución. El aclarado se realizará con abundante agua fria.
  Finalmente, tras montar el intercambiador y previamente a su puesta en marcha, se debe aumentar la temperatura a 70º C durante un mínimo de 2 horas.

TORRES DE REFRIGERACIÓN
        Las torres de refrigeración deben estar ubicadas en lugares alejados de las personas, de las tomas de aire climatizado y de las ventanas. El diseño del sistema deberá permitir el acceso para la inspección, limpieza y desinfección, así como la toma de muestras.

Revisión del sistema
        La revisión de todas las partes de una instalación, para comprobar su buen funcionamiento y su buen estado de conservación y limpieza, las realizará el Servicio de Mantenimiento con la siguiente periodicidad: anualmente el condensador y el separador de gotas, semestralmente el relleno y mensualmente la bandeja. Si se detecta algún componente deteriorado se procederá a su reparación o sustitución.
        Se revisará también la calidad fisico-química y microbiológica del agua del sistema, determinando mensualmente los siguientes parámetros: temperatura, pH, conductividad, sólidos totales en disolución, turbidez, sólidos en suspensión, nivel de cloro o biocida utilizado, productos de corrosión, así como la posible contaminación microbiológica. Cuando se detecten cambios se debern recuperar las condiciones iniciales del sistema.

Limpieza y desinfección
        La limpieza y desinfección del sistema completo se realizará al menos dos veces al año, preferiblemente al comienzo de la primavera y el otoño, cuando las instalaciones sean de funcionamiento no estacional, así como en las siguientes circunstancias:
  Cuando se ponga en marcha la instalación tras una parada mayor de un mes.
  Tras una reparación o modificación estructural.
  Cuando una revisión general así lo aconseje.

Procedimiento
        El procedimiento a seguir en el caso de desinfección con cloro será el siguiente: cloración del agua del sistema con 5 ppm de cloro libre residual. Este nivel de cloro se deberá mantener durante 3 horas mientras se hace recircular el agua del sistema, con los ventiladores desconectados y, siempre que sea posible, las aberturas cerradas para evitar la salida de aerosoles. Se medirá el nivel de cloro cada hora reponiendo la cantidad perdida.
        Es necesaria la adicción de biodispersantes capaces de actuar sobre la biocapa, y anticorrosivos compatibles con el cloro y el biodispersante, manteniendo un pH entre 7 y 8.
        Posteriormente se neutralizará el cloro con tiosulfato sódico (Kg = 0.005 x m3 de agua x ppm de cloro a neutralizar), se vaciará el sistema y se aclarará con agua.
        En este momento, se pueden realizar las operaciones de mantenimiento mecánico del equipo y las reparaciones de las averías detectadas, así como limpiar a fondo las superficies del equipo con detergentes y agua a presión.
        Las piezas desmontables serán limpiadas a fondo y sumergidas en una solución que contenga 15 ppm de cloro libre residual, durante 20 minutos, aclarando posteriormente con abundante agua fría. Los elementos difíciles de desmontar o de difícil acceso se pulverizarán con la misma solución durante el mismo tiempo. En caso de equipos que por sus dimensiones o diseño no admitan la pulverización, la limpieza y desinfección se realizará mediante nebulización eléctrica, utilizando un desinfectante adecuado para tal procedimiento, ya que no se puede realizar con cloro.
        A continuación, se introducirá en el flujo de agua la cantidad de cloro suficiente para alcanzar 15 ppm de cloro libre residual, haciendo recircular el sistema con los ventiladores desconectados durante 2 horas, midiendo cada 30 minutos los niveles de cloro y reponiendo la cantidad perdida.
        Se neutralizará el cloro nuevamente, se vaciará y aclarará.
       Finalmente, se debe llenar de agua y añadir el desinfectante de mantenimiento. Si el desinfectante utilizado es cloro se deberán mantener niveles de 2 ppm.
        La limpieza y desinfección de las torres de refrigeración industriales de tiro inducido y flujo de aire cruzado o en contracorriente sin posibilidad de parada, se realizará al menos dos veces al año, preferiblemente en primavera y otoño, según el siguiente procedimiento:
  Ajustar el pH entre 7 y 8 para mejorar la acción del ácido hipocloroso.
  Añadir hipoclorito sódico en cantidad suficiente para mantener en el agua de la balsa una concentración de cloro libre residual de 5 ppm.
  Añadir la cantidad adecuada de biodispersante para que actúe sobre la biocapa y permita la acción del cloro en su interior, así como un inhibidor de la corrosión específico para cada sistema.
  Recircular durante un mínimo de 4 horas, realizando determinaciones cada hora, para mantener los niveles de cloro libre residual estables.
  Una vez finalizada la operación de limpieza, se renovará la totalidad del agua del circuito, abriendo la purga al máximo posible y manteniendo el nivel de la balsa.
  Para la normalización de las condiciones de operación, con el fin de eliminar la biocapa que pudiera permanecer en los intercambiadores y zonas muertas o de baja velocidad del circuito, se mantendrá durante 24 horas una concentración de cloro libre residual entre 1-2 ppm y la cantidad adecuada de biodispersante.

EQUIPOS DE TERAPIA RESPIRATORIA Y HUMIDIFICADORES
        Con la finalidad de reducir al máximo los riesgos de legionelosis nosocomial es necesario prevenir la contaminación, multiplicación y diseminación de Legionella en los equipos utilizados en la terapia respiratoria:
  Los equipos de terapia respiratoria reutilizables se deben esterilizar o desinfectar antes de cada uso. Dependiendo del tipo de equipo la esterilización se llevará a cabo mediante autoclave de vapor, por óxido de etileno, por pasteurización a 75ºC durante 30 minutos, o mediante el uso de desinfectantes químicos líquidos y aclarado posterior con agua estéril.
  Si el equipo requiere y aerosoliza agua durante su funcionamiento, se deberá utilizar siempre agua estéril (no servirá el agua de la red aunque se encuentre correctamente clorada).
  Los humidificadores que se utilicen en salas de pacientes de alto riesgo, como los inmunocomprometidos (organotrasplantados, SIDA, en tratamiento sistémico con esteroides) o con enfermedades crónicas de base (diabetes, enfermedad pulmonar crónica o insuficiencia cardiaca congestiva) deberán ser esterilizados o sometidos a una desinfección química de alto nivel diariamente y utilizar siempre agua estéril para su funcionamiento.

PISCINAS DE HIDROTERAPIA
        Las piscinas de hidroterapia son estructuras artificiales que contienen agua y pueden generar aerosoles al mezclarse con el aire, por lo que en todo momento se debe mantener un nivel adecuado de desinfectante residual, por lo que se recomienda la dosificación automática. La bomba de recirculación y los filtros deben de estar dimensionados para garantizar un tiempo de recirculación máximo de 30 minutos.

Verificación de la calidad del agua
        Semanalmente, el Servicio de Medicina Preventiva realizará la medición del cloro libre residual y el pH del agua de la piscina, siendo los niveles recomendados de 0.4 a 1.5 ppm de cloro libre a un pH entre 6.5 y 8.5. Mensualmente, el Servicio de Medicina Preventiva recogerá una muestra de 1 litro de agua para la determinación de los parámetros fisico-químicos y microbiológicos, con la finalidad de conocer la efectividad del programa de mantenimiento y desinfección de la piscina.

Limpieza y desinfección
        Al finalizar la actividad diaria de la piscina, debe de realizarse un tratamiento de choque con 10 ppm de cloro libre residual durante un mínimo de 4 horas. Semanalmente se realizará una limpieza de forma exhaustiva: debe cepillarse y limpiarse el revestimiento del vaso. Y, al menos una vez al mes, debe vaciarse y desinfectarse con un producto clorado.

BIBLIOGRAFIA RELACIONADA
  Real Decreto 909/2001, de 27 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis.
  Real Decreto 1138/1990, de 14 de septiembre, por el que se aprueba la Reglamentación Técnico-Sanitaria para el abastecimiento y control de calidad de las aguas potables de consumo público.
  Legionelosis. Datos de España, diagnóstico de laboratorio y recomendaciones para su prevención y control en instalaciones de edificios. Instituto de Salud Carlos III. MSYC.
  Recomendaciones para la prevención y control de la legionelosis. Dirección General de Salud Pública. MSYC.

ANEXO 1.- ACTUACIONES ANTE UN BROTE DE LEGIONELOSIS
        Se deberá llevar a cabo una serie de estudios epidemiológicos (descripción de las variables de persona, lugar y tiempo que definen el brote), ambientales (inspección de las instalaciones para detectar los puntos críticos) y microbiológicos (muestreo de los puntos que indiquen los estudios epidemiológicos y ambientales para aislar Legionella) con la finalidad de establecer la fuente de infección y poder adoptar las medidas adecuadas para su control.
        Independientemente del estudio, en caso de brote de Legionelosis nosocomial se realizará una desinfección de choque de toda la red, incluyendo el sistema de distribución de agua caliente sanitaria.

Desinfección con cloro
        Se clorará con 15 ppm de cloro libre residual, manteniendo el agua por encima de 30º C y a un pH de 7-8, durante 24 horas (alternativamente se podrán utilizar cantidades de 20 ó 30 ppm de cloro libre residual durante 2 ó 3 horas).
        Posteriormente se neutralizarán, vaciarán y limpiarán a fondo los depósitos, reparando las partes dañadas y se llenarán con agua limpia.
        A continuación se volverá a clorar con 4-5 ppm de cloro libre residual, manteniendo la solución durante 12 horas. Esta cloración debería hacerse secuencialmente, es decir, distribuyendo el desinfectante de manera ordenada desde el principio hasta el final de la red. Es preciso verificar la distribución del cloro en toda la red.
        Se debe neutralizar, vaciar y volver a llenar con agua limpia.
        Se realizará una limpieza y desinfección de todas las partes desmontables (grifos y duchas) mediante un cepillo duro y una solución con 20 ppm de cloro. Los elementos dificiles de desmontar o sumergir se cubrirán con un paño limpio impregnado en la misma solución durante también 30 minutos. 6. Es necesario renovar todos aquellos elementos de la red en los que se observe algunas anomalías, en especial aquellos que estén afectados por la corrosión o la incrustación.

Desinfección térmica
        Se elevará la temperatura del agua caliente a más de 70º C en el acumulador, dejando correr el agua por todos los grifos un mínimo de 30 minutos y comprobando su temperatura, que no deberá ser inferior a 60º C. Este procedimiento de deberá mantener durante 12 horas.
        Tras la aplicación de la desinfección de choque, la instalación se mantendrá con un tratamiento continuado que consistirá en: mantener 1-2 ppm de cloro libre residual de forma constante en los puntos finales de la red, comprobando en los mismos el nivel de cloro para el sistema de agua fría de consumo humano, y mantener la temperatura entre 55º C y 60º C en todos los finales de red, comprobando en los mismos la temperatura para el sistema de agua caliente.

Tratamiento
        El tratamiento específico en caso de brote de Legionelosis de las torres de refrigeración consistirá en lo siguiente.
        Se realizará una cloración del agua del sistema hasta conseguir al menos 20 ppm de cloro libre residual y se añadirá biodispersantes y anticorrosivos compatibles en cantidad adecuada, manteniendo los ventiladores desconectados y, cuando sea posible, las aberturas cerradas para evitar la salida de aerosoles.
        Se mantendrá este nivel de cloro durante 3 horas, comprobando éste cada hora y reponiendo la cantidad perdida mientras está recirculando agua a través del sistema.
        Posteriormente se debe neutralizar el cloro y proceder a la recirculación del agua de igual forma que en el punto anterior. Se vaciará el sistema y se aclarará con agua a presión. En este momento se procederá a realizar las operaciones de mantenimiento mecánico del equipo y reparar las averías detectadas.
        Se limpiarán a fondo las superficies del sistema con detergentes y agua a presión, y se aclararán. A continuación se introducirá en el flujo de agua cantidad de cloro suficiente para alcanzar 20 ppm de cloro libre residual, añadiendo anticorrosivos compatibles con el cloro, en cantidad adecuada. Se mantendrá durante 2 horas, comprobando el nivel de cloro cada 30 minutos, reponiendo la cantidad perdida. Se hará recircular el agua por todo el sistema, manteniendo los ventiladores desconectados y las aberturas tapadas.
        Se neutralizará el cloro y se hará recircular el agua de igual forma que en el punto anterior. Finalmente, se vaciará el sistema, se aclarará y se añadirá el desinfectante de mantenimiento. Cuando este desinfectante sea cloro, se deberá conseguir un nivel de cloro libre residual de 2 ppm mediante un dispositivo automático, añadiendo el anticorrosivo compatible en cantidad adecuada.
        Las piezas desmontables serán limpiadas a fondo y desinfectadas por inmersión en una solución de agua que contenga 20 ppm de cloro libre residual, durante al menos 20 minutos. Las piezas no desmontables o de difícil acceso se limpiarán y desinfectarán pulverizándolas con la misma solución durante el mismo tiempo. En caso de equipos, que por sus dimensiones o diseño, no admitan la pulverización, la limpieza y desinfección se realizará mediante nebulización eléctrica utilizando un desinfectante adecuado.
        Todas estas actividades se realizarán por personal suficientemente entrenado, con todas las medidas de seguridad necesarias, avisando a todos los usuarios para evitar posibles accidentes. Estas medidas quedarán reflejadas en el Registro de mantenimiento Posteriormente se continuará con las medidas de mantenimiento habituales.

ANEXO 2.- MUESTRAS AMBIENTALES PARA AISLAMIENTO
DE LEGIONELLA

        Las muestras deberán recogerse en envases estériles, resistentes a la rotura y con cierre hermético a los que se añadirá un neutralizante, anotando en el momento de la toma de muestra la Tª del agua y la concentración de cloro libre. Deberán llegar al laboratorio lo antes posible, manteniéndolos a temperatura ambiente y evitando temperaturas extremas.

Agua de la red
        En la red de agua fría y caliente se tomarán muestras de agua de los puntos terminales de la red, de alguna de las habitaciones que no hayan sido utilizadas en los días previos al muestreo, así como de algún servicio central. En la red de agua caliente se deberán tomar muestras del agua de retorno. Se tomará aproximadamente 1 litro de agua mediante el siguiente procedimiento:
  En primer lugar se abrirá el grifo o ducha suavemente para recoger los primeros 100 ml de agua.
  Después se rascará el interior del grifo o ducha con una torunda que se introducirá en el mismo envase con la muestra.
  Y finalmente se recogerá el resto de agua (hasta aproximadamente 1 litro) con la finalidad de que arrastre los restos del rascado.

Torres de refrigeración
        En las torres de refrigeración, condensadores evaporativos u otros aparatos de refrigeración que utilicen agua en su funcionamiento y generen aerosoles, se tomará aproximadamente 1 litro de agua de la parte baja de la torre y de la bandeja, procurando recoger restos de lodo o materia orgánica.

Depósitos
        En los depósitos de agua caliente y fría (acumuladores, calentadores, calderas, tanques, cisternas, aljibes, etc.) se tomará aproximadamente 1 litro de agua de la parte baja de cada uno de los depósitos. Si existieran materiales sedimentados se deberían recoger parte de ellos y si existieran incrustaciones en la pared se deberían rascar parte de ellas sobre la muestra.
        En caso de un brote de Legionelosis, dependiendo del estudio epidemiológico que se precise, se tomarán también muestras de otras instalaciones como piscinas, pozos, sistemas de riesgo, fuentes ornamentales, instalaciones termales, así como de otros equipos que aerosolicen agua, como nebulizadores, humidificadores o equipos de terapia personal. El número de puntos a muestrear dependerá del tipo de instalación y su accesibilidad, y el volumen de agua a tomar dependerá de la cantidad de agua utilizada en su funcionamiento.